La tradición escultórica costarricense cuenta con sólidas
raíces ancestrales que se remontan a la época prehispánica, cuyo epítome son
las esferas de piedra de Costa Rica por su síntesis formal, es decir, que para
una cultura en que lo común eran las formas altamente elaboradas y llenas de
pictogramas, la conceptualización de la esfera como síntesis artística,
simbólica y formal denota un grado de madurez plástico único.Luego de la
conquista y colonización española, la escultura costarricense comenzará a
plasmarse primero en los talleres de imaginería, de donde saldrán los primeros
escultores laicos de la historia del país. Hacia finales del siglo xix, surgen
los primeros escultores educados en la tradición académica europea, pero a
partir de 1930, una nueva generación de artistas con fuerte sentimiento
nacionalista abogará por un arte más cercano a las raíces indígenas, con el uso
de materiales autóctonos como la piedra volcánica en lugar del mármol, y
temáticas vernáculas, del pasado prehispánico y de la fauna nacional,
reinterpretando la estética precolombina en la escultura moderna.En los años
1960 y 1970, con la introducción del arte abstracto, la escultura costarricense
se abrirá a nuevos estilos, búsquedas, lenguajes y materiales, dividiéndose en
dos corrientes temáticas: la naturalista/realista y la simbólica abstracta. La
escultura en piedra y madera, no obstante, mantendrá su vigencia hasta nuestros
días.Más en www.somoselespectador.blogspot.com